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Los cazadores de nazis: 8- Los vengadores judios

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Documental Publicado por machine en Historia
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Descripción

Después de la guerra, un grupo judío conocido como “Los Vengadores” no dejaba de impresionarse por la gran cantidad de nazis a los que se les permitía vivir con normalidad, a pesar de tener sus manos manchadas de sangre. Por ello, decidieron cazarlos. Sus objetivos incluían al abogado Wilhelm Stuckart, autor de las leyes de Nuremberg, cuyo trabajo consistió en proveer una justificación legal para la Solución Final. También estaba Aleksander Laak, responsable de la muerte de 100 mil judíos en Estonia. Y Otto Abetz, ex embajador alemán en Francia, quien había deportado a gran cantidad de judíos franceses a los campos de concentración. En cierto momento, “Los Vengadores” también persiguieron a seis millones de alemanes, tan sólo por el mero hecho de serlo.

En hebreo, se autodenominaban los Nakim (“Los Vengadores”). En la primavera de 1945, mientras la Segunda Guerra Mundial llegaba a su fin, un sobreviviente de la prisión judía del ghetto de Vilna, Abba Kovner, presidió la reunión de Pascuas. Algún día se transformaría en el poeta nacional no reconocido del estado de Israel. Hablaba apasionadamente, invocando el Salmo 94, en el cual Dios promete hacerse cargo de los enemigos del pueblo de Israel: " Y él hará volver sobre ellos su iniquidad y los destruirá en su propia maldad”. Kovner sugería que era el destino el que indicaba deshacerse de los alemanes. Si las cortes de justicia internacionales no lo hacían, entonces los judíos deberían terminar el trabajo. Entre los oyentes se encontraban Joseph Harmatz y Leipe Distel. Juntos formarían el grupo de “Los Vengadores”.

Cientos de prisioneros de la SS encarcelados en Stalag 13 fueron envenenados con arsénico. Esa fue la historia reportada por la Associated Press. De lo que no informaron fue de que Distel, que parecía ario, había conseguido empleo en la panadería que proveía el pan a esos prisioneros. Posteriormente declaró que hubiera querido matar a muchos de ellos.

Inmediatamente comenzaron a surgir otras historias acerca de muertes misteriosas. Por ejemplo, la de que un nazi que estaba hospitalizado, murió a causa de una intervención menor, cuando misteriosamente se encontró cierta cantidad de queroseno en su sangre.

Rápidamente se volvieron más ambiciosos con respecto a sus objetivos. Wilhelm Stuckart era el abogado responsable de escribir las leyes de Nuremburg en la conferencia de notarios Wandsee. Después de la guerra, sin embargo, regresó a la práctica privada luego de una breve estancia en prisión. Los vengadores consiguieron eliminarlo en 1953. Aunque su muerte pareció resultado de un accidente automovilístico, Joseph Harmatz sabía que no había sido así.

Otto Abetz había sido el embajador alemán en Francia durante los años de Vichy y había dispuesto la deportación de cientos de miles de judíos. Lo mataron en otro accidente de automóvil en 1958.

Su técnica con Aleksander Laak fue aún más inteligente. Laak había dirigido un campo de concentración en Estonia, en donde habían muerto aproximadamente 100 mil personas, muchas de ellas judías. Laak había escapado a Canadá y estaba felizmente casado en Winnipeg bajo un nombre falso. Los vengadores lo acorralaron y le dieron una opción. O se ahorcaba en la cochera de su casa sin que ellos le revelaran la verdad a su esposa o lo mataban delante de ella. Él prefirió ahorcarse.

Embriagados de poder y creyendo que estaban por encima de las leyes, los vengadores organizaron uno de los actos de venganza más monstruosos jamás planeados. Abba Kovner decidió que los alemanes debían sufrir tanto como lo habían hecho los judíos. En definitiva, un “ojo por ojo y diente por diente”. Seis millones por seis millones.

Kovner se relacionó con Chaim Weizmann, químico de la Universidad de Manchester y le informó que quería envenenar los suministros de agua de Munich, Berlín, Nuremburg, Hamburgo y Weimar, cuyos habitantes sumaban aproximadamente seis millones de alemanes. Weizmann dio su consentimiento y accedió a ayudar a Kovner para identificar el lugar en donde poner el veneno. La planta elegida fue la compañía Potash del Mar Muerto.

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