Confesiones de un documentalista de fauna ¿Está todo permitido a la hora de realizar documentales con animales?

El libro 'Confesiones de un documentalista de fauna' publicado por el documentalista Chris Palmer mete los dedos en la llaga de la falsificación y los métodos poco éticos que hace uso la industria llegando en algunos casos a poner en riesgo a los propios animales.

Chris Palmer quiere que los telespectadores se hagan una simple pregunta la próxima vez que vean un documental de naturaleza o programa de televisión: "¿Cómo lo han conseguido grabar?. La respuesta no siempre puede que sea simple. ¿Los realizadores realmente se encontraron con una ballena en medio del gran océano azul, o enviaron grabaciones de llamadas de ballenas al agua para atraer a las ballenas a ellos? ¿Se acercaron sigilosamente lo suficientemente cerca de los lobos salvajes para obtener imágenes de su madriguera, o usaron lobos en cautividad? ¿La grabación del sonido de un oso que atraviesa un río fue debido a que el equipo de cámara también capturó un sonido excelente, o fueron las salpicaduras realizadas en el estudio?

Palmer sabe todos estos trucos porque los ha utilizado él mismo. Palmer ha producido decenas de películas, programas de televisión y documentales de televisión a lo largo de 30 años de carrera. En su nuevo libro, Confesiones de un cineasta de fauna, detalla cómo la industria ha cambiando exigiendo cada vez documentales más atractivos visualmente y menos precisos en su contenido formativo, todo en nombre de las audiencias.

En el proceso, dice, tanto los espectadores como los animales salen perdiendo. Algunos programas presentan información poco precisa o claramente falsa, siendo Palmer particularmente crítico con "La semana del tiburón" donde los animales son engañados, acosados o dañados simplemente para conseguir "la toma".

En su libro, Palmer dice que todos los espectáculos de la vida salvaje deben cumplir tres criterios: No deben engañar al público, deben tener un valor de conservación y didáctico, y nunca deben dañar o molestar a los animales mientras se están realizando. Dijo que muchos de los programas actuales fallan estas tres normas.

Pone como ejemplo el programa comido vivo, un especial de Discovery Channel en el que anfitrión Paul Rosolie dijo que iba a ser comido por una anaconda. El espectáculo fue muy criticada y con razón, de acuerdo con Palmer. "Hay tantas cosas mal con esto", dijo. "Uno de ellas es el daño al animal. La otra es que nunca pasó, por lo que nos mintió y también lleva el mensaje de que las anacondas son peligrosas y devoradoras de hombres, cuando los animales sólo quieren que los dejen solos".

Palmer también a los numerosos programas, como Monstruos de Río, por acosar a los animales de una manera sensacionalista. La investigación ha demostrado que pesacar peces grandes con cebo y luchar con ellos hasta que quedan agotados, como se hace en Monstruos de río puede causar un gran estrés para los animales. Muchos incluso mueren después de ser puestos en libertad. Palmer también criticó los programas para llamar a estos peces "monstruos" y otros términos despectivos.

La mayoría de los otros ejemplos no son tan evidentes. Palmer dijo que a menudo se requiere un ojo entrenado para notar que las tomas fueron realizadas bajo condiciones controladas o que los animales no se están comportando de forma natural, o que las imágenes se han mejorado con gráficos por ordenador. "Es difícil para los espectadores", dijo Palmer. "¿Cómo saben si está acosando a un animal? ¿Cómo saben si las tomas se han tomado con animales en cautividad? ¿Cómo saben si han sido maltratados? Es difícil saber. Es por eso que he escrito este libro. Estoy tratando de difundir un mayor conocimiento sobre este tema para que las personas se muestren más escépticas."

Algunas series documentales ha empeorado la industria en los últimos cinco años, en particular el género tipificado por series como Los hombres Yukon y República de cascabel, que a menudo representan la naturaleza como algo horrible y mortal, pero Palmer alabó los trabajos realizados por los que se comportan éticamente. "Están generalmente hechas por gente como Louie Psihoyos, quien dirigió The Cove o Racing extinction , que se dedican a la conservación y no quieren molestar a los animales de ninguna manera."

Con este libro Palmer espera que la atención pública se pueda hacer que las cadenas de televisión se alejen de este tipo de documentales sensacionalistas que sólo buscan captar audiencia. "Tenemos que convencer a estos canales para poner más énfasis en la conservación, el bienestar de los animales, en la educación de los espectadores y en la producción de programas que lo hacen éticamente", dijo.

 Una vez más como apuntamos en nuestro artículo de la semana pasada sobre falsos documentales sale el canal Discovery que para cualquier amante de los buenos documentales se ha convertido en cualquier cosa menos un canal serio de documentales, priman las audiencias a cualquier precio sin importar el mentir , engañar e incluso hacer sufrir y sacrificar a los pobres animales por conseguirlo. A todos los que os gusten los documentales de naturaleza y podáis leer en inglés os recomiendo el libro, lamentablemente creo que no se ha publicado en español.

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